De ZP a Putin. Las “tramas” acaparan la escena

De ZP a Putin. Las “tramas” acaparan la escena

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Que hay detrás de las crisis, desde Bolivia y Colombia al procés catalán

Los grandes mass media se hacen eco del candelero de informaciones de todo tipo sobre supuestas “tramas” de carácter geopolítico a nivel mundial, que aparentemente explicarían lo que ha venido sucediendo desde la caída de Evo Morales en Bolivia y los disturbios en Chile y Colombia hasta el incombustible “procés” catalán.

Mientras la guerra mediática se debate sobre si hubo o no golpe de Estado en Bolivia (vuelve a escena la perspectiva de la “guerra por el control del litio”), el gobierno interino de facto de Jeanine Añez acelera el paso para que Evo sea cosa del pasado. Ya trabaja en el calendario electoral, sin Evo ni su segundo al mando, Álvaro García Linera. Incluso su partido "evista", el Movimiento al Socialismo (MAS) se hace a la idea de una nueva etapa, sin Evo. Por acción o por omisión, por inercia o por “factores de poder”, pareciera que Bolivia, con su crisis inconclusa, estaría pasando página.

El gobierno de Añez ha suspendido todo lo que tenga que ver con el legado de Evo desde la política exterior (ruptura con Maduro, reconocimiento a Guaidó, salida boliviana del ALBA) hasta ilegalizar su controvertida victoria en el fraude electoral del pasado 20 de octubre. Ha acusado a Evo de “terrorismo y sedición”. Incluso, un aliado de Evo como Rusia parece darse ahora cuenta del fait accompli de la nueva situación, dejando entrever (sin áun reconocerla oficialmente) de que es Añez la que está al mando, con el apoyo militar.

Mientras, los disturbios y tensiones en las calles bolivianas, principalmente en la región de El Alto, han cobrado una treintena de muertos, con una represión que no pareciera ofrecer fisuras en el estamento militar boliviano y sus aliados políticos. Algo irónicamente similar a lo que sucede con el régimen usurpador de Maduro en Venezuela. La represión incesante no provoca fracturas en un estamento militar hegemónico en las altas esferas del poder, que cohabita con la usurpación “madurista” y los grupos (y mafias) del poder, en un matrimonio de conveniencias avalado por el Kremlin.

Pero el nuevo establishment de poder en La Paz marcha adelante en la incierta Bolivia post-Evo. Ha expulsado a más de 700 cubanos que operaban en la “refundación de Bolivia” iniciada por Evo desde su llegada al poder en 2006. Y ahora anuncia la detención de decenas de venezolanos infiltrados en las protestas, lo que deja entrever que eran algo más que sospechas lo de la implicación del Foro de São Paulo y los aliados de Maduro.

Pero a Evo siempre habrá quien le ayude. Y allí está el salvavidas máximo: Zapatero. Y el escenario no podía ser otro: São Paulo. En un Congreso Nacional organizado por el Partido de los Trabajadores (PT) del ya excarcelado ex presidente Lula da Silva, ZP lanzó el órdago: hay que denunciar el “golpe de Estado” en Bolivia porque, de lo contrario, “puede volver a pasar en todos los sitios” (¿Venezuela?) Ya trabaja la internacional del Foro de São Paulo y del Grupo de Puebla de ZP en ese aspecto, alarmada porque se desinfla la posibilidad de un regreso de Evo a Bolivia y porque el gobierno de facto de Añez sigue en pie. Pareciera existir desesperación en esas izquierdas del Foro y del Grupo porque el "mantra" del presunto "golpe de Estado" no cala en los grandes medios ni en la mayoría de los gobiernos regionales.

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Como en el caso de los cubanos en Bolivia, misma implicación de una presunta conexión “venezolana” se ha visto en las recientes protestas tras el paro nacional en Colombia de la semana pasada. Una copia al carbón de lo que acontece en Chile desde hace semanas, esa “brisita” bolivariana anunciada por Diosdado que ahora parece estar gradualmente soplando en la vecina Colombia.

Pero la súbita estabilidad de Ecuador y, principalmente, la caída de Evo ha dejado muy tocados (pero no enterrados) esos presuntos planes continentales de la “brisita” del Foro de São Paulo. Y este domingo 24, la derecha podía volver al poder en Uruguay, tras 15 años de gobiernos “frentamplistas” aliados de Lula, el chavismo y el kirchnerismo. De ser así, Guaidó sumaría eventualmente un nuevo aliado continental en manos de Luis Alberto Lacalle, candidato del conservador Partido Nacional.

El presidente colombiano Iván Duque, lastrado por la impopularidad (se habla del 69% de desaprobación a su gestión) ya denunció la inherencia de Maduro, vía SEBIN y sus conexiones internas, las FARC del Foro de São Paulo que volvieron a las armas en agosto pasado, y otros tantos partidos de izquierdas que forman parte de ese foro, algunos de ellos aliados al ex candidato Gustavo Petro. Mientras, se viven saqueos y enfrentamientos en Colombia con algunas víctimas mortales, que parecen querer reproducir situaciones similares a las anteriormente vistas en Ecuador, Chile y Bolivia.

Y en este contexto, ahora resurge el revolcón mediático sobre la “trama rusa” en Cataluña. Presuntos agentes de cuerpos de élite del Kremlin estarían indirectamente detrás, o como atentos observadores, de lo que ha venido sucediendo allí desde 2017. Que si esa supuesta promesa del Kremlin de reconocer la independencia catalana si la Cataluña independiente finalmente reconociera que Crimea es rusa. Que si el asilo político a Puigdemont para que no tenga que ser enjuiciado en España. Y por supuesto, la conexión iberoamericana del presunto plan del Kremlin, que también estaría detrás de la inestabilidad chilena y colombiana, hasta ver adónde llega la crisis boliviana.

Sorprende igualmente que retornen las informaciones sobre la trama rusa en Cataluña cuando precisamente el silencio mediático era la tónica en los últimos meses. Puede que aquí la geopolítica y sus innumerables laberintos jueguen factores indirectos e informales, que ameriten que la “trama rusa” vuelva a la escena mediática.

putin

Una clave: el presidente francés Emmanuel Macron exhortó estos días a la Unión Europea a “revisar” (entiéndase “arreglar”) su tensa relación con Rusia. Y cuando Macron calificó a la OTAN de “caduca” y de que Europa debía congraciarse con Putin, las alarmas rojas sonaron en Washington y Bruselas.

La realpolitik y la geopolítica siempre mandan: casi el 40% del consumo energético de Europa viene de Rusia, toda vez Europa es el principal mercado para Rusia. Un entendimiento europeo vía Macron con Putin es una mala señal para Washington y los “halcones” de la OTAN. Puede que ello explique de alguna manera el porqué resurgen ahora las informaciones de la trama rusa en Cataluña, cuando en España ni siquiera hay un gobierno.

Esto deja a España, miembro clave de la UE y de la OTAN, en vilo para ver si finalmente el pacto de izquierdas PSOE-Unidas Podemos logra alcanzar los apoyos necesarios para formar gobierno en La Moncloa. Un pacto que “deseaba” desde hace tiempo ZP, cuyas palabras también dejan entrever compromisos trazados de antemano, con su sello personal. “Tramas” en curso que no se quedan sólo en España sino que también irradian hacia América Latina, el escenario de actuación de ZP. En el caso español, cuando el pacto PSOE-Podemos busca apoyos de independentistas catalanes y vascos, resurge la perspectiva de la "trama rusa" en el procés catalán.Todo está en movimiento, con muchas dudas y algunas certezas.

Las crisis actuales revelan las tensiones geopolíticas de las grandes potencias con los pulsos políticos transversales, de derecha a izquierda, entre democracia y autoritarismo. Y en ello, los “fake news” también juegan sus cartas, para diversos intereses, la mayoría de ellos contrapuestos.

De ZP a Putin, del Foro de São Paulo a la Bolivia de Añez, del caos chileno al posible caos colombiano. Y del laberinto catalán al incierto pacto de Sánchez con los “podemitas” de todo tipo, sean incluso vascos o catalanes. Es un juego de dominó, a veces trancado, con implicaciones en ambos lados del Atlántico.

 


 


 

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