De Evo a Lula

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Lula sale de prisión. Pero Evo está atrapado en una grave crisis

Hubo un tiempo en que las izquierdas latinoamericanas hegemonizaban la política hemisférica. Entre 2000 y 2015, casi toda la región se teñía del rojo simbólico propio de la izquierda. Cuatro líderes icónicos marcaban esa hegemonía: Chávez en Venezuela, el primero en llegar al poder (1999); Néstor Kirchner en Argentina (2001); Lula da Silva en Brasil (2002); y Evo Morales en Bolivia (2005).

Hoy, el mapa es diametralmente distinto. Chávez y Kirchner fallecieron. Lula fue a prisión (2018) por un oscuro caso de corrupción, el escándalo “Lava Jato”. Y Evo hoy se encuentra ante la peor crisis de su “revolución indigenista”, cuya misión era “refundar Bolivia”. La refundación le salió cara: se atascó por un fraude electoral que mantiene en vilo al país andino.

Este viernes 8 de noviembre, el Tribunal Supremo de Brasil ordenó la liberación del ex presidente Lula por considerar que su proceso judicial estuvo “viciado” de motivaciones políticas. Paralelamente, en la vecina Bolivia, la autoridad electoral calificó de “viciadas de nulidad” las elecciones presidenciales del pasado 20 de octubre, exigiendo nuevos comicios. Dos decisiones curiosamente diferentes, que dejan a esas izquierdas otrora hegemónicas ante escenarios repletos de dilemas.

Era claro que la “causa Lula” iba a ser una bandera política del Foro de São Paulo, hoy reconvertido (o complementado) en un inesperado Grupo de Puebla, versión izquierdista orientada a rivalizar con el Grupo de Lima que apoya la legitimidad presidencial de Juan Guaidó en Venezuela. Un Grupo de Puebla donde el inefable Zapatero tiene un peso político clave.

El retorno “post-kirchnerista” en Argentina tras las elecciones del pasado 27 de octubre ilusionaron a esa izquierda atada al Foro de São Paulo, que ve ahora en la liberación de Lula el colofón de ese proyecto continental de recuperación de espacios de poder. Pero la crisis boliviana deja en entredicho este “dorado retorno” de la izquierda del Foro de São Paulo-Grupo de Puebla. Y la segunda vuelta electoral en Uruguay augura un retorno de la derecha tras más de una década de gobiernos “frenteamplistas”.

Con todo, el caos chileno, tan inesperado como incomprensible por su nivel de violencia y radicalización, condiciona el análisis de los que está ocurriendo en América Latina. La parcial estabilización de la crisis ecuatoriana tiene otro factor a tomar en cuenta: la justicia ecuatoriana pide ahora el arresto del ex presidente Rafael Correa, otro símbolo de los “dorados años” de la izquierda continental, por escándalos de corrupción vinculadas a la red Odebrecht. Esa red que creció exponencialemente a nivel regional desde que Lula llegó al poder en 2002. En perspectiva, el de Correa es otro “caso Lula” a la ecuatoriana, donde está por ver si el abanderado de la “revolución ciudadana”, no muy diferente de la versión boliviana de Evo, y que aspira a presentarse como candidato electoral en 2021, no terminará en esa misma prisión que vivió Lula en los dos últimos años.

Pero hoy, Lula está libre, motivo de celebración para el Foro de São Paulo-Grupo de Puebla. No obstante, Evo está atrapado en sus trampas y en una crisis tan violenta como la chilena. Y Venezuela sin saber siquiera cómo terminará una crisis tan estancada como interminable. Por vertiginosos e inciertos, todos los escenarios están abiertos en América Latina.


 


 


 

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